jueves, 10 de noviembre de 2011

LA MUJER SOMETIDA

La necesidad de los hombres de controlar a las mujeres ha sido tal, que le ha llevado desde los tiempos antiguos a privarlas de sus valores más fundamentales.
La historia de las mujeres, es decir, de más de la mitad de la humanidad, apenas aparece reflejada en los libros de texto. Durante siglos ha sido silenciada y tan sólo en algunos casos aparecen personajes femeninos rodeados de un halo de misterio.La cultura masculina ha tiranizado las relaciones entre géneros imponiendo su autoridad en todos los ámbitos: sociales, religiosos, políticos y culturales. De ahí que aún hoy día la mujer sufra una constante discriminación que sigue negando la igualdad de derechos con respecto a los hombres. La tortura de mujeres, tanto en el ámbito doméstico como en el institucional, es una práctica cotidiana. Amnistía Internacional no cesa de denunciar las innumerables ocasiones en las que los autores de los actos de violencia son policías, agentes del Estado, soldados de diferentes facciones. En países en desarrollo, como Kenia, las mujeres tienen miedo de denunciar el haber sido violadas por la reacción de la propia comunidad. Los campamentos de refugiados son escenarios de todo tipo de atrocidades contra las mujeres, que siempre se llevan la peor parte. De todos son conocidas las consecuencias de las limpiezas étnicas practicadas en países como Bosnia-Herzegovina. En gran medida las mujeres son consideradas como un botín de guerra. El bando ganador busca la humillación para el vencido sometiendo a sus mujeres. Los datos de ventas de mujeres son escalofriantes. Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, se estima que cada año dos millones de niñas entre cinco y quince años de edad son incorporadas al mercado comercial del sexo, y alrededor de unos 4 millones de mujeres y niñas son vendidas, con destino al matrimonio, la esclavitud o la prostitución. Muchas de ellas son engañadas por los tratantes con promesas de empleo.En el mundo hay más de 130 millones de mujeres mutiladas y cada año esta cifra aumenta en dos millones. Normalmente son niñas entre cuatro y doce años que, en condiciones ínfimas de higiene y seguridad, sufren la ablación de clítoris. En algunos países de la india llegan incluso a coser sus labios mayores. Cuando la muchacha contrae matrimonio la costura se corta un poco para permitir el acto sexual, y luego, para que pueda dar a luz. La lista de actos violentos contra la mujer es interminable, y está llena de nombres y apellidos, de situaciones familiares, de caras marcadas por el horror. Según un Informe sobre el Desarrollo Humano de Naciones Unidas, de los 1300 millones de personas que viven en una pobreza absoluta, el 70% son mujeres.

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